jueves, 11 de octubre de 2012

¿Dónde está Amelia Earhart?

Tres teorías sobre su misterioso final 

Teoría Nº1: Náufragos en Nikumaroro
Según el director ejecutivo del Grupo Internacional para la Recuperación de Aviones Históricos (TIGHAR), Richard Gillespie, después de comunicar que apenas tenían combustible, Earhart empezó a buscar la isla Howland. Erróneamente se dirigió hacia el suroeste, supuestamente porque sabía que las islas Fénix, zona de aterrizaje alternativo, se encontraban a unos 560 kilómetros en esa dirección.
En su estudio sobre esta primera teoría, TIGHAR ha sacado a la luz el registro de un accidente de avión anterior a 1939 en Nikumaroro, con dos náufragos, un hombre y una mujer, que encajaban con la descripción de Earhart y Noonan.
TIGHAR ha visitado la isla en múltiples ocasiones para recoger pruebas. En 2003, por ejemplo, el equipo acudió para analizar los restos que un biólogo marino detectó en un arrecife de coral, pero una tormenta se los llevó antes de que llegaran.
«Sin embargo, en nuestras expediciones descubrimos tres artefactos más del mismo tipo que una pieza de avión que hallamos en nuestro primer viaje al lugar en 1989, un artefacto interior que protegía los cables», informó Gillespie a National Geographic News en 2003.
Estas piezas son comunes en los aviones civiles, pero no militares, por lo que es posible que proviniera del Electra.
Sin embargo, según Gillespie, estas piezas se consideran parte de la cabina del avión y no aparecen en los dibujos del Electra. Además, ninguno de los Electra que forman parte de colecciones de diversos museos tienen estas piezas originales.
En 2010 TIGHAR descubrió un hueso en Nikumaroro que podía pertenecer a un dedo humano; sin embargo, investigadores de la Universidad de Oklahoma confirmaron después que no podían determinar si pertenecía a la aviadora.
TIGHAR también está tratando de localizar 13 huesos supuestamente humanos que fueron encontrados en la isla en 1940 pero que desaparecieron tras ser enviados a Fiji.
A principios de año, un informe de TIGHAR reveló que los investigadores habían encontrado en Nikumaroro fragmentos de envases de productos para la piel de esa época, incluyendo un corrector para pecas, que podían haber pertenecido a Earhart. Se espera la publicación de un informe completo para el mes de octubre.
Por último, antes de que se acortara su misión de julio de 2012, TIGHAR estaba analizando la zona alrededor de Nikumaroro para investigar la teoría de que una fotografía tomada por un miembro del servicio colonial británico tres meses después de la desaparición de Earhart habría captado sin querer componentes del tren de aterrizaje del avión.
Teoría Nº 2: Se estrellaron cerca de su destino
Hace aproximadamente diez años, Nauticos, una empresa de Maryland (Estados Unidos) que realiza búsquedas submarinas, trató de localizar el avión de Earhart donde creen que se estrelló: en el Océano Pacífico, cerca de la isla Howland.
David Jourdan, presidente de Nauticos, afirmó en 2003 que al estudiar factores como las transmisiones de radio y el combustible del Electra, su equipo ha delimitado el área del océano en el que creen que se encuentran los restos del avión.
«Creemos firmemente que se encuentra en la zona en la que estamos buscando», señaló Jourdan. «Por supuesto, no podemos asegurarlo, porque podría estar en el extremo exterior, pero estamos convencidos de que está cerca».
En marzo y abril de 2002, la empresa empleó un sonar de alta tecnología para buscar en un área de 1.630 kilómetros cuadrados cerca de Howland. No encontraron el avión entonces ni en la posterior expedición de 2006.
Teoría Nº 3: Teoría de la conspiración
Una tercera teoría afirma que Earhart y Noonan, al no poder (o no querer) encontrar la isla Howland, se dirigieron al norte hacia las Islas Marshall (ver mapa), controladas por los japoneses, donde fueron tomados como rehenes, posiblemente como espías norteamericanos.
Algunos creen que finalmente fueron asesinados, y otros que Earhart, y quizá también Noonan, volvieron a Estados Unidos con nombres falsos. Según esta teoría, Earhart se hizo llamar Irene Craigmile, y tras casarse con Guy Bolam, se convirtió en Irene Bolam, que murió en Nueva Jersey en 1982.
«De no poder encontrar Howland, el plan B era cortar toda comunicación y dirigirse a las Islas Marshall, abandonando ahí el avión», defendió en 2003 Rollin C. Reineck, coronel retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que vive en Kailua, Hawai.
Reineck es el autor de un libro, Amelia Earhart Survived (Amelia Earhart sobrevivió), en el que afirma que Earhart abandonó el avión en las Islas Marshall y volvió a Estados Unidos bajo un nombre falso por razones de seguridad.
En su opinión, el gobierno de Estados Unidos lo habría permitido para rescatar a Earhart y al mismo tiempo realizar un reconocimiento antes de la guerra con los japoneses.
«Sin embargo, el plan no salió bien, como ocurre muchas veces», señala Reineck. Earhart comunicó por radio que se dirigía al norte, el mensaje fue interceptado y los japoneses la retuvieron como rehén
Según Reineck, todo se mantuvo en secreto porque los norteamericanos no habrían  tolerado que el gobierno pusiera en peligro a su querida Earhart.
El ex coronel señala además que unos análisis han concluido que varias fotografías de Irene Bolam, su caligrafía y otras pruebas forenses indican su conexión con Amelia Earhart.
La interpretación de Reineck, sin embargo, no cuenta con muchos apoyos, aunque hasta que no se recuperen sus restos en el Pacífico, el misterio de su desaparición seguirá dando pie a todo tipo de especulaciones.
Como señaló Ronald Reuther, naturalista y admirador de Amelia Earhart, a National Geographic News en 2003, «todavía hay documentos del gobierno de Estados Unidos relacionados con Earhart y su desaparición que se mantienen en secreto. ¿Por qué?».
Bibliografía:

miércoles, 10 de octubre de 2012

El último vuelo de Amelia Earhart


La aviadora Amelia Earhart, nacida en Atchison, Kansas el 24 de julio de 1897, fue desde muy joven una chica inquieta y aventurera, obsesionada con demostrar que era tan diestra como cualquier chico: escalaba árboles, disparaba con rifle y montaba en trineo, actividades consideradas poco femeninas a principios del siglo XX, menos aún en su Kansas natal. Uno de sus pasatiempos consistía en recopilar recortes de periódicos sobre mujeres famosas que destacaban en actividades que tradicionalmente eran cosa de hombres.
Durante la I Guerra Mundial Amelia Earhart se enroló como voluntaria de enfermería junto a su hermana. Fue durante esta época cuando quedó fascinada con la aviación, tras tener la ocasión de conocer el Cuerpo Aéreo Real. Unos pocos años después, durante un espectáculo aéreo en Long Beach, decidió que quería dedicar su vida a la aviación. "Tan pronto como despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante", confesó tras la experiencia.
Amelia Earhart recibió sus primeras clases de aviación de Anita Neta Snook, otra piloto pionera. Un prototipo del aeroplano Kinner, bastante poco fiable, fue su primer avión, al que llamó "Canario". Aunque su profesora no confiaba demasiado en ella, Amelia Earhart consiguió en 1923 la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional, siendo la decimosexta mujer de la historia en recibirla.
              Aeroplano Kinner

Amelia Earhart no tardó en establecer sus primeras marcas. Antes incluso de recibir la licencia, en 1922, consiguió su primer récord de altitud al volar a 4.267 metros de altura. No sería su última hazaña en absoluto.
En 1928 Amelia Earhart fue invitada por el capitán H.H. Railey a convertirse en la primera mujer en cruzar el océano Atlántico. La hazaña, realizada a bordo de un avión bautizado como "Amistad", le valió numerosas felicitaciones y el sobrenombre de Lady Lindy, por su parecido al aviador Charles Lindbergh.
Amelia Earhart organizó una carrera aérea para mujeres de Los Ángeles a Cleveland en 1929 y fundó la organización 'Las noventa y nueve'. En 1932 volvió a sobrevolar el Atlántico, esta vez sola, a bordo de un Lockheed Vega. Este logro le permitió establecer nuevos récords: primera mujer en hacer un vuelo solitario en el Atlántico, primera persona en hacerlo dos veces, la distancia más larga volada por una mujer sin parar y récord por cruzarlo en el menor tiempo.


El Lockheed Vega 5b pilotado por Amelia Earhart,
en el Museo del Aire y del Espacio en Washington D.C.

 Los reconocimientos se multiplicaron en los siguientes años para Amelia Earhart: fue condecorada por el congreso de Estados Unidos con la Distinguished Flying Cross, otorgada por primera vez a una mujer, recibió una medalla dorada del presidente Hoover y fue homenajeada con las llaves de varias ciudades.
En 1934 Amelia Earhart se propuso sobrevolar el Pacífico, una aventura que les costó la vida a diez pilotos anteriormente. Salió de Honolulu el 11 de enero de 1935 y aterrizó en Oakland, California. La piloto recibió grandes vítores por su hazaña e incluso fue felicitada por Roosevelt.
Ya en 1935 comenzó a planear hacer un viaje alrededor del mundo. El Lockheed Electra 10E fue la máquina elegida. De realizarlo marcaría dos hitos: la primera mujer en hacerlo y la mayor distancia posible circunnavegando el globo en su ecuador. Según ella era el vuelo que le quedaba por realizar.

Avión similar al Electra
Tras un primer intento fallido a causa de problemas técnicos y daños en el vehículo, Amelia Earhart volvió a intentar su gran sueño por segunda vez.
Después de recibir al Electra partió de Los Ángeles hacia Florida el 21 de mayo de 1937. El 1 de junio salieron de Miami, Amelia Earhart y Freed Noonany quien fue escogido como acompañante por su experiencia en el Océano Pacífico, su primer destino fue San Juan, Puerto Rico, de ahí bordeó Sur América con rumbo a África y el Mar Rojo. Desde allí realizó un vuelo inédito en la historia de la aviación, hacia Karachi en Pakistán. Después se dirigieron rumbo a Calcuta el 17 de junio. Posteriormente sus destinos fueron Rangoon, Bangkok y Bandoeng, Singapur.
Desde el principio su segunda intentona estuvo marcada por los percances y complicaciones de todo tipo, desde daños técnicos hasta condiciones atmosféricas adversas o enfermedades. En Australia Amelia Earhart cometió el error de dejar atrás los paracaídas, considerando que no serían necesarios para el resto del viaje.
El 2 de julio de 1937 se recibió la última comunicación de Amelia Earhart con el guardacostas estadounidense Itasca.: "KHAQQ llamando al Itasca. Debemos estar encima de ustedes, pero no los vemos... El combustible se está agotando...".
Se cree que el avión pudo haber caído de 35 a 100 millas de la costa de la isla Howland, sin embargo nunca se encontraron los restos. Amelia Earhart tenía 39 años cuando la desgracia truncó su espléndida carrera.
El presidente Franklin D. Roosevelt autorizó la búsqueda con 9 barcos y 66 aviones, una operación de un costo de 4 millones de dólares. Alrededor del 18 de julio el rastreo fue abandonado en el área de Howland. George Putnam buscó más ayuda para continuar, pero las esperanzas de encontrarlos fueron ya inexistentes.
En 1938 Amelia Earhart fue homenajeada con un faro en la isla de Howland, muy cerca de dónde pudo perder la vida.


 «Las mujeres deben intentar hacer cosas como lo han hecho los hombres. Cuando ellos fallaron sus intentos deben ser un reto para otros» Amelia Earhart.